martes, 30 de noviembre de 2010

Objetivos

Los objetivos a lograr en este trabajo son dos: el primero, comprobar -o refutar- mi hipótesis respecto de las reales posibilidades del montaje, y en la cual establezco que el montaje no tiene infinitas posibilidades, ya que está íntimamente ligado a las posibilidades entregadas por el material y la forma en que éste fue grabado, así como las intenciones que se le imprimieron en el momento del rodaje.
Mi segundo objetivo, desprendido del primero, es generar un texto que sirva como aporte, principalmente, a directores y montajistas que estén comenzando sus carreras, estableciendo una reflexión útil respecto de las posibilidades del montaje, y desmitificando aquella famosa "magia del montaje" en la cual, sobretodo hoy que existe el formato digital, directores y montajistas depositan fe ciega. Pienso que éste es un vicio que debe eliminarse en los albores de una carrera como director o montajista, ya que es vital conocer la importancia de las decisiones tomadas previamente al rodaje, tomando en cuenta el hecho de que todo material tiene posibilidades, si bien amplias, limitadas, y que las decisiones no deben tomarse en la sala de montaje sino, en la medida de lo posible, antes de rodar.

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